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3 Septiembre, 2013 José María Guijarro

Modelos educativos


Definitivamente vivimos en la llamada “era de la información”. Estamos inmersos en un mundo cada vez más dependiente de los dispositivos electrónicos que procesan información. Ya nos hemos acostumbrado a manejar términos como topologías de red, protocolos de comunicaciones, modelos de referencia de arquitecturas de red, conmutación de paquetes y fragmentación y re-ensamblado de mensajes. Obviamente, las Instituciones de Educación Superior no pueden estar al margen de los progresos tecnológicos de los Sistemas de Comunicaciones y las Redes de Ordenadores; ni tampoco de los progresos y aportaciones de la Tecnología de Información y las Comunicaciones (TIC). Por ello, su uso en los sistemas de educación, el e-learning y las universidades virtuales han revolucionado el modelo clásico de aprendizaje de la educación tradicional. A este cambio de paradigma innovador comienza a llamarse “Modelo educativo.0”.

Ningún sistema de educación a distancia o sistema virtual será capaz de sustituir todas las funciones de un sistema de educación tradicional. Simplemente, tales sistemas sólo ayudan a resolver el problema de la distancia geográfica, a mejorar la atención de la cada vez más creciente matrícula de las universidades  y a enfrentar el problema de la no asistencia simultánea de estudiantes y profesores ya que muchos alumnos se incorporan al mercado laboral mucho antes de terminar sus carreras profesionales. En estas últimas décadas, se ha hecho evidente la importancia del conocimiento para el desarrollo de las naciones. Hoy como nunca, al conocimiento se le ha redimensionado en el juego de las relaciones culturales, ecológicas, económicas y sociales, hasta llegar a reconocerle como eje primordial del desarrollo en todos los ámbitos del quehacer  humano.

El reto fundamental de hoy es repensar la educación superior, reflexionar colectivamente en torno a los grandes desafíos que el desarrollo acelerado, pero desigual, impone, ya no a una sociedad, sino a la sociedad en un contexto de apertura y globalización, como un elemento más de un todo en constante movimiento, transformación y desarrollo. En España, la discusión se ha centrado en la Educación Abierta y a Distancia como modelo novedoso, alternativo y/o complementario,  que adquiere importancia singular, no sólo en nuestro país, sino a nivel mundial.

El potencial para satisfacer las necesidades educativas del Siglo XXI es impresionante. Sin embargo, con la transformación de los métodos de enseñanza actuales, la infraestructura global del aprendizaje también reta al sistema educativo en su totalidad. El manejo de esta transición requerirá de liderazgo y políticas públicas educativas que encuentren nuevos caminos para aprovechar las fuerzas del mercado y ponerlas de acuerdo en aspectos sociales, tecnológicos y financieros emergentes. Las instituciones de Educación Superior y otros participantes del medio deben evaluar con rigor sus roles y ventajas de nicho, y conformar nuevas sociedades para contribuir y competir.

Resulta claro que durante los próximos 10 a 20 años el rol y la función del gobierno cambiará más de lo que se modificaron durante los 200 años anteriores. Nuevas tecnologías digitales transformarán la manera como el gobierno reúne, procesa y distribuye información, y darán poder a los ciudadanos que encuentren nuevas formas de resolver problemas. Aún así, los ciudadanos seguirán acudiendo al gobierno para un conjunto de funciones importantes como: la seguridad nacional, seguridad personal, educación, investigación y desarrollo, ayuda a los menos favorecidos y protección al medio ambiente.

Sin embargo, en muchas de estas áreas, en lugar de esperar soluciones de arriba hacia abajo, que emanan de los poderes fácticos nacionales, los ciudadanos buscarán que sus gobiernos les proporcionen información que necesitan para impulsar los recursos, organizarse y solucionar sus propios problemas. El gobierno distribuirá menos dinero pero mucha más información. Si esto se hace de la manera apropiada, el resultado puede ser una eficiencia en costos mucho mayor y más capacidad de respuesta. El reto de las instituciones de Educación Superior es satisfacer las necesidades de aprendizaje y educación continua en todas las áreas del conocimiento para afrontar esta nueva dinámica gobierno-sociedad-economía y contribuir al desarrollo de los países.

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Sobre José María Guijarro
Doctor en Economía, por la Universidad de Valencia -Master en Aseroramiento Fiscal a Empresas por el IE.-Programa de Desarrollo Directivo en Creatividad e Innovación por el IESE Subdirector de AIDO (Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen), cuenta con una larga trayectoria profesional desarrollada en el marco del Sistema Español de Innovación. Fruto de su labor, en el año 1999, publicó su tesis titulada “Gestión de la Innovación en las empresas industriales de la Comunidad Valenciana.” piedra angular sobre la que se han elaborado multitud de trabajos posteriores con el objetivo de analizar la relación entre la función del empresario-innovador con el Sistema de Ciencia-Tecnología-Empresa. Tesis dirigida por el Prof. Dr. Don Enrique Fatás del Centre for Benavioural and Experimental Social Science (CEBESS) de la University of East Anglia (UEA) del Reino Unido. Como gran conocedor de la incidencia de las política de apoyo en el tejido productivo español, en la actualidad forma parte de dos grupos de trabajo para el seguimiento de dichas políticas amparadas por el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo cuyo fin último es analizar y evaluar su impacto nacional y regional en el desarrollo tecnológico y competitivo de los organismos de investigación y las empresas.
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